Víveme
enero 3, 2008
150, y sigue subiendo. Y yo aquí escribiendo sinsentidos al borde del colapso.
- ¿Qué te apetece hacer?
- Nada.
Aunque eso no es del todo cierto. Me apetece disolverme, hacerme soluble en un mar esquivo y salvaje donde tus piernas sean lo único que me sostengan. Pero el corredor de fondo padece el mal de la soledad; un mal que nos une y nos separa, a tirones y empujones.
- ¿Qué te apetece hacer?
- Dímelo tú.
Y lo único que se te ocurre es agachar la cabeza.
Hace tiempo que debimos despedirnos. Hace tiempo que ya no estoy aquí.
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marzo 19, 2010 a las 1:38 am
Que buena forma de captar eso a lo que llamamos desazón
(mentirá, en realidad, se llama morir un poquito)
Un abrazo (el otro loco, el de reflexitimia, sin que nadie le comente en el blog tampoco, pero… ¿que sería del mar sin botellas anónimas en anónimas olas?)