¿Se puede desgastar un corazón?
Octubre 19, 2008
Como la suela de una zapatilla que, de tanto ponérsela, termina volviéndose fina, casi como el papel de fumar, y mientras andas por la calle se te clavan hasta los suspiros que la gente tira a las aceras.
Sí, se puede. Se vuelve frágil y cobarde; indeciso y pusilánime. Se hace diminuto y tembloroso detrás del esqueleto que se ha formado alrededor, y se le apagan las fuerzas para seguir latiendo.
Se desgasta, se pervierte, se desperdicia, se vicia, se malgasta, se consume y ralentiza el día a día.
Y no se puede cambiar, como cambiamos un par de zapatillas, se tiran a la basura, se compran otras nuevas y a estrenarlas como un niño pequeño con zapatos nuevos.
La única solución es dejar de ponerse las zapatillas y esperar a que la suela se enfríe. Dejar de llevar el corazón, para que vaya recuperando fuerza y bombee bien de nuevo, y buscar un sitio donde guardarlo a salvo mientras se recupera.
(Esto no es más que un desliz literario en este rincón, a sabiendas de que nadie entra y, si lo hace, no deja constancia de ello -autodesliz-)
Empezar algo que sabes de antemano que va a terminar es como meter la mano en el fuego.
Esto se quedó en una intención que nació moribunda y ahora está en estado comatoso al borde del otro mundo. Seguirá aquí, para que no se pierda en mi olvido otro intento fallido.
Al fin y al cabo, sigo siendo un Adán que sueña con el paraíso, aunque siempre me despierte con las costillas intactas.
Si te quieres venir que sea porque no te da igual
Septiembre 15, 2008
En la cabeza hay agujeros donde el cuento nunca termina, como los de la isla de Lucía, y por uno de ellos se coló este rincón del mundo. Quedó suspendido de finos hilos que se fueron entretejiendo al compás de latidos dramanbíes. Entre ellos, fue pasando la vida: llovió, volvió la luz, se fue de nuevo, quedó en penumbra, asomó la luz de nuevo, ligera y tímida, y ahora sobrevive a base de comida basura y desencuentros.
Todo esto no es más ni menos que la continuación de un intento fallido. Volvamos al principio, nadie dijo que iba a ser fácil, pero nunca se sabe quién puede estar al otro lado.
Víveme
Enero 3, 2008
150, y sigue subiendo. Y yo aquí escribiendo sinsentidos al borde del colapso.
- ¿Qué te apetece hacer?
- Nada.
Aunque eso no es del todo cierto. Me apetece disolverme, hacerme soluble en un mar esquivo y salvaje donde tus piernas sean lo único que me sostengan. Pero el corredor de fondo padece el mal de la soledad; un mal que nos une y nos separa, a tirones y empujones.
- ¿Qué te apetece hacer?
- Dímelo tú.
Y lo único que se te ocurre es agachar la cabeza.
Hace tiempo que debimos despedirnos. Hace tiempo que ya no estoy aquí.
Génesis
Enero 1, 2008
Lo siento, pero estás buscando algo que no está aquí. Este, y no otro, es el epitafio de mi vida.
Aún así, quédate; todos necesitamos el calor de un cuerpo en el hueco sobrante del colchón aunque en la calle haga un calor de mil demonios; aunque tu boca nunca haya encajado con la mía. Prefiero pudrirme en este agujero consumido de tabaco (mientras sea acompañada) a buscar algo que no existe en forma de seguridad al lado de un cuerpo inerte.
[ "Sentí una molestia muscular, era la quinta vez que yo nacía" (E. Vila-Matas) ]